La disociación es un estado mental, por lo cual una persona se siente desconectada de sus sensaciones, emociones, pensamientos, recuerdos o incluso de su propia identidad. Se trata de un mecanismo de defensa que se activa en situaciones traumáticas o que conllevan un estrés extremo. (Bonilla, 2021)
Este mecanismo de defensa puede ser funcional, adaptativo y temporal. Sin embargo, puede perder su funcionalidad si se da de forma persistente o interfiere en el día a día de la persona. Al igual que otros trastornos es necesario diferenciar entre lo funcional y lo patológico, es muy frecuente que las personas tengan experiencias normales de desconexión y eso no es sinónimo de padecer un trastorno disociativo.
TRASTORNOS DISOCIATIVOS RECONOCIDOS
En psicología se reconocen diversos trastornos disociativos los cuales se incluyen en el DSM-5, que es el manual de referencia que utilizan los psicólogos para realizar el diagnostico de los trastornos mentales. Podemos encontrar hasta cinco tipos principales:
-Trastorno de identidad disociativa (TID): En este caso, en la persona coexisten dos o más identidades, en versiones anteriores de este manual podemos encontrarlo como trastorno de personalidad múltiple.
-Trastorno de despersonalización/desrealización: Se caracteriza por la desconexión de la persona, por un lado, la despersonalización hace referencia a la desconexión del propio cuerpo, la persona se percibe como un observador externo. Por otro lado, la desrealización, que hace referencia a la desconexión de la persona con el entorno, el cual se percibe como irreal, alejado o borroso.
-Amnesia disociativa: Incapacidad para recordar información de eventos específicos o información autobiográfica, suele relacionarse con eventos traumáticos.
-Fuga disociativa: Es un tipo de amnesia severa en la que la persona se aleja de su entorno habitual (físicamente) y a su vez olvida quién es. (American Psychiatric Association, 2014). A diferencia con el anterior en este caso la persona deambula físicamente perdiendo la noción de la identidad.
-Trastorno disociativo no especificado (TDNE): Se dan síntomas disociativos, pero no encajan en las categorías anteriores. (Boon, 2015)
SÍNTOMAS
Los síntomas más habituales son:
- Amnesia o pérdida de memoria.
- Sensación de distanciamiento entre emociones y vivencias
- Dificultad para gestionar situaciones de estrés.
- Percepción de la realidad distorsionada a (como si no fuera real).
- Sentimientos de confusión
- Dificultad para definir la propia identidad.
¿QUÉ PUEDE CAUSAR DISOCIACIÓN?
La disociación es multicausal, pero las causas más comunes son:
- Experiencias traumáticas: Se incluyen accidentes graves o desastres naturales y también todo tipo de abuso (sexual, físico o emocional). (Vanderlinden & Vandereycken, 2000).
- Estrés extremo: Entorno altamente peligroso o estresantes.
- Mecanismo de defensa: Como se ha comentado anteriormente, la disociación es un mecanismo de defensa, el cerebro puede desconectarse para reducir el impacto emocional, en situaciones de peligro.
- Factores biológicos: Se relaciona con la química cerebral.
- Personalidad: Personas con tendencia a “soñar despiertos”.
- Encontrarse en fase de formación: Los trastornos disociativos son habituales en niños, ya que su mente disocia con mayor facilidad.
POSIBLES TRATAMIENTOS
El tratamiento de la disociación debe realizarse por psicólogos especializados los cuales llevaran a cabo una intervención individualizada, prestando atención a la intensidad de los síntomas. Algunas opciones:
- Psicoterapia: Existen diversas terapias como la Terapia cognitivo-conductual (TCC), centrada en cambiar patrones de pensamiento, la Terapia psicodinámica centrada en explorar el pasado y como interfiere con el presente y la Terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares), que resulta beneficiosa en casos de trauma.
- Dar presencia o usar técnicas de enraizamiento: El objetivo es mantener a la persona conectada con el momento presente. Por ejemplo: Tocar texturas distintas, duchas frías, hacer uso de olores y fragancias…
- Medicación pueden ser útiles los antidepresivos o ansiolíticos en casos de comorbilidad.
- Psicoeducación: Como en el resto de trastornos resulta clave entender cómo funcionan, para así poder aprender a manejar los síntomas.
- Terapias grupales o de apoyo: Compartir experiencias puede reducir el malestar, el aislamiento social, resulta útil para compartir información sobre el trastorno y ayuda a normalizar las experiencias y sensaciones. (Cores, 2024).
Con el tratamiento adecuado, muchas personas logran recuperar el control.
Bibliografía
American Psychiatric Association. (2014). Guía de Consulta de los Criterios Diagnósticos del DSM-V. Madrid: Médica Panamericana.
- Bonilla, A. M. (2021). Disociación como defensa al trauma: caso clínico de fuga disociativa. Revista Cúpula, 2, 26.
- Boon, S. (2015). Vivir con disociación traumática. . Desclée de Brouwer.
- Cores, C. (30 de Diciembre de 2024). Disociación en Psicología: Causas, síntomas y tratamientos efectivos. Obtenido de Cecilia Cores Psicología: https://ceciliacorespsicologa.es/disociacion-psicologia/
- Revista Unir. (26 de Julio de 2022). ¿Qué es la disociación en psicología y cómo se trata? Obtenido de UNIR: https://www.unir.net/revista/salud/disociacion-psicologia/
- Vanderlinden, J., & Vandereycken, W. (2000). Trauma, disociación y descontrol de los impulsos en los trastornos alimentarios. . Ediciones Granica SA.